Un grupo de ladrones profesionales llega desde Colombia a la Argentina para desplegar sus malas artes y cometer una serie de delitos y huir antes de ser descubiertos. El entorno es ideal para sus propósitos: es diciembre de 2001 y el país está convulsionado por la crisis política y social. Pero la intervención de una fiscal ambiciosa altera los planes.

El argumento de “Los internacionales” parte de hechos reales para sumergirse en la ficción. La serie completa estará disponible on demand desde hoy en Cablevisión Flow, mientras que Telefé emitió anoche su primer capítulo. El elenco está encabezado por Cecilia Roth como la magistrada a cargo del caso, secundada por el colombiano Juan Pablo Shuk en esta coproducción entre ambos países. También aparecen Rafa Ferro, Boy Olmi y Gustavo Garzón. La dirección es de Martín Hodaro, Pablo Vázquez y Pablo Ambrosini.

“Tiene el sabor especial de haber sido lo último prepandémico que rodé, terminamos a mediados de diciembre. Esas bandas de ladrones de guantes blancos existen desde los años 50, eligen países y momentos para robar. Todo sucede en el momento histórico de fines de 2001, pero no es un relato estructural. La ficción pasa por otro lado y se come un poco la historia. Lo que pasó en la Argentina fue muy crudo, hubo mucha muerte, horror, hambre y dolor”, le dice Roth a Télam.

Su personaje es Marta Costas, una fiscal fría e implacable, que hace cumplir la ley mientras amplía su capacidad de mando y su cadena de favores. “Quiere aprovecharse de la situación, como suele pasar. Está siempre al borde, quiere conseguir un lugar en la Corte Suprema, pero termina convirtiéndose en una especie de víctima. Lo genial de la actuación es vivir vidas ajenas y construir una realidad paralela a tu vida personal. Jugar con eso. Yo no puedo juzgar a mi personaje, tengo que ser ella”, afirma.

La actriz advierte que su profesión presenta graves problemas en medio de la pandemia por coronavirus. “Me siento una privilegiada, pero tengo el ojo para ver lo que está pasando. Estamos armando grupos grandes para mucha gente de nuestro oficio que no tiene para comer, y no sé cuándo vamos a volver a trabajar, porque en la actuación se rompen todas las reglas de protocolo sanitario. Hay que inventar creativamente nuevas formas con lo que tenemos a mano, que no es el teatro, ni la tele, ni el cine”. “Existe la necesidad de cobrar propiedad intelectual, de que los canales de aire pongan ficción nacional y de que las plataformas tengan dirección fiscal en la Argentina para pagar todo lo que sale de nuestro trabajo”, reclama Roth.

Reconoce que está tratando de entender qué es lo que está pasando. “Creo que es producto del final de un capitalismo salvaje que ya no da abasto, de falta de posibilidades sanitarias para tanta gente, de la diferencia perversa entre enormes riquezas y miserias impactantes. El mundo debe mirar esto -advierte-. Tenemos la obligación de que esto cambie, de la introspección y recorrido de la propia historia”.